Estar conectados todo el tiempo, disponer de la tecnología, cartas poker tener acceso a innumerables formas de comunicación nos permite saber, conocer, informarnos y aprender sobre distintas temáticas que en un pasado no muy lejano, hubiese resultado por lo menos disparatado.
Gracias a esta conexión muchos inventos y hábitos tomaron trascendencia mundial. Algunos premeditadamente y otros sorpresivamente hasta para sus propios mentores.
Tal es el caso del póker, un juego con orígenes discutidos (se cree que nació en Nueva Orleans, aunque otros afirman que fue introducido allí por los ingleses), sin embargo hoy es de magnitudes globales.
Por supuesto que Internet acerca distancias y permite que jugadores de póker de todo el mundo hagan sus apuestas, reciban su partida, estudien a sus rivales y planifiquen estrategias.
No hay límites a la hora de apoyar las cartas en el paño verde de la mesa de juego. No hay límites para el entretenimiento, ni para la adrenalina. Porque a la hora empezar juego de poker a jugar comienza esa sensación indescriptible de desconocer lo que va a venir conjugado con la puesta a prueba de las propias capacidades como buen jugador de póker.
Porque no existe nada que lo iguale, el póker es único, las emociones que despierta son únicas, los desafíos propuestos son únicos y la satisfacción en cada mano ganada también es única.
Quizás ésta sea la explicación a un fenómeno que no sólo reúne a seguidores por todo el mundo, sino que dio origen a programas televisivos exclusivos sobre este juego, a torneos internacionales, a fanáticos dispersos por todo el globo, a clubes y asociaciones de póker en rincones impensados, en definitiva a un boom que va en escala ascendente y parece no tener un techo.



